En torno al debate y propias impresiones. El contenido tiene Spoiler. Cuando la realidad es la única posibilidad de huir.

Serie de TV 1899

Podríamos decir que es la premisa que nos deja el final de esta primera temporada, porque bien sabemos que los creadores de Dark nos han dejado más preguntas que respuestas, aunque tal vez no han sido las que esperábamos.

Si bien los primeros cuatro capítulos podrían llevarnos al hartazgo con las escenas repetidas que casi estarían subestimando al espectador, se le puede perdonar por sus méritos en cuanto a que posee fuerza suficiente el argumento, se preocupa por la perfección interior de la historia de cada personaje, la búsqueda de empatizar, la reflexión trascendente sobre el pasado de cada uno de ellos, vestuario, ambientación y la música escogida perfectamente teloneando el final de cada episodio. También es de destacar la multilingüe que aborda a través de un drama histórico de misterio y horror. A priori, por supuesto, ya que de ello en absoluto se tratará a medida superemos el cuarto capítulo.

Puede que no suceda nada realmente más misterioso en su comienzo que los sueños de cada uno de sus protagonistas, asfixiantes de por sí, y que una voz los haga despertar a todos con una palabra mágica «Despierta».

Ya casi pareciera avanzar la trama cuando la tripulación del Kerberos encuentra al Prometheus, el barco desaparecido hace cuatro meses en el océano y del que todos hablan y comentan, y en el cual, Maura y El capitán rescatan a un niño oculto en un recinto que lleva en sus manos una pequeña pirámide y parece ser el único sobreviviente… aunque poco se cuestione como podría haberlo hecho solo y dónde se encuentra el resto de la tripulación.

Como es propio de los creadores de una de las series más importantes de los últimos tiempos, en cuanto al género merece, procuran priorizar el misterio. Peca de vanidosa la historia hasta aquí, como cuando en un cuento un muerto ocupa una página y media o compone el capítulo completo. El cansancio puede llegar cuando todo está salpicado de coincidentes dosis visuales. Y no es que no estemos preparados para relacionarlas… por dar unos cuantos ejemplos «Las cartas que recibieron todos los protagonistas con el mensaje de que Aquello que está perdido se encontrara, el triángulo que se repite en la taza de café, el vestido de la japonesa, en el colgante de Maura, en los pendientes de Clemence, en las propias alfombras cada vez que nos ponen la cámara en los pies de alguien…»

Pero ojos que miran bien… Ya no quiero extenderme en lo que supongo todos han notado igual que yo. Lo que a mi impresión me compete y deseo avanzar es hacia el final.

El final

El último capítulo ha revelado lo que yo, al menos, sospechaba. Y si bien esperaba algo más sorprendente al mejor estilo Predestination (si no la han visto no lo duden) solo hice una plegaria para que en una posible segunda temporada se hagan de su propio legado y realmente compliquen la trama. De lo contrario solo vengo a aportar que no ha sido más que un calco, porque no podría llamarse homenaje, a la exitosa y gran tetralogía Matrix. Claro sin la acción pochoclera de la pantalla característica de 1999.

Y aquí voy con mi propia intención argumental.

¿Es 1899 una copia de Matrix?

Se podrían hacer mil referencias. Desde el plano argumento de la simulación virtual y que todo pareciera ser un sueño inducido tecnológicamente, hasta el mensaje que Morfeo le dice a Neo en Matrix, al igual que su hermano Cirian le escribe a Maura cuando despierta en aquella nave en 2099…

Entendemos que todo sugiere ser más que el diseño de un sistema que servía a Daniel y Maura para manipular sus propios cerebros y así crear una realidad virtual en la que el hijo de ambos, Elliot, no estaría muerto y pueden mantenerse junto a su hijo en una habitación colorida y llena de juguetes. Podemos calcular que alguno de ellos ha diseñado una ampliación virtual con varias capas: la habitación de juegos de Elliot es el refugio, el despacho setentoso donde se encuentra Henry, el padre de Maura, el lugar de rebelión, y finalmente el barco con la simbología de los objetos como códigos que abren todas las puertas. Yo realmente no vi bucles como han mencionado, sino más bien un espiral en el que giran todos sin una aparente salida.

Matrix Vs 1899. Semejanzas

No quería sospecharlo del todo hasta que me detuve a rever escenas, tales como la sincronización con que todos caminan atrapados por un sonido repetitivo denominado la llamada y se dirigen hacia la barandilla del barco para arrojarse por la borda.

Neo le pregunta a Morfeo ¿que son ellos? Morpheus le responde, «programas capaces de sentir» Podríamos deducir que en 1899 el resto de la tripulación no son más que parte de un software. Incluso podemos notarlo cuando en el primer capítulo en el comedor, todos levantan las tazas al mismo tiempo.

Otra de las escenas es la del disparo, cuando intentan detener a Maura para que no saque al niño del armario, trancado, y Daniel se arroja con su sobre todo negro a cámara lenta y detiene el tiempo y a todos en él, y la bala queda suspendida en el aire. Maura la toma entre sus dedos luego de romper un fino cristal que la sostiene como en una pantalla de tv.

En la tetralogía uno de los personajes le plantea a Neo exactamente lo mismo que Maura a Daniel, las mismas y exactas palabras…»¿Qué es real? Son sólo impulsos eléctricos interpretados por el cerebro. Y desde ya la alegoría a la caverna de platón, planteada reiteradas veces por el padre de ella, quien también es un prisionero de la simulación en 1899.

Ni hablar la jeringa que Henry usa para pinchar a Maura en el cuello y que funciona como un reinicio de la memoria, pero cuando Elliot es obligado a usarla con su madre escoge una de contenido negro en lugar de blanco, la que le proporcionara salir de la simulación, pero recordando lo último ocurrido. Calcado a la escena de las píldoras en Matrix, cuando Neo debe escoger de manos de Morfehus.

Esta es tu última oportunidad. Después de esto, no hay vuelta atrás. Tomas la pastilla azul, la historia termina. Te despiertas en tu cama y crees lo que quieras creer. Te tomas la pastilla roja, te quedas en el País de las Maravillas y te muestro hasta dónde llega la madriguera del conejo.

¿Alguna vez has tenido un sueño, Neo, del que estabas tan seguro de que era real? ¿Qué pasaría si no pudieras despertar de ese sueño? ¿Cómo sabrías la diferencia entre el mundo de los sueños y el mundo real?

Otra de las claras referencias son los mensajes en triángulos que envían desde la supuesta central de barcos, y que, sobre el final, Ramiro, al intentar tomar el timón del barco, descubre que todos los libros tienen la misma escritura «QUE EL CAFÉ HAGA EFECTO ANTES QUE LA REALIDAD” el mismo mensaje que Maura recibe en una computadora cuando despierta en la nave en 2099. El mensaje encriptado y canchero es idéntico a los códigos fluorescentes en Matrix, un torrente de letras verdes que van de arriba a abajo en la pantalla. Desde lejos, parecen un montón de códigos indescifrables; pero si mirábamos de cerca, eran un montón de caracteres japoneses: hiragana, katakana, y kanji, hechos de recetas japonesas de sushi.

Otro paralelismo con Matrix es el sub comandante Sebastián, que luego sabemos que trabajaba para Henry, el padre de Maura, que bien podría ser el agente Smith.

Por otro lado, la alegoría a Hume que Matrix propuso desde un principio es indiscutible en 1899 también. Nuestras sensaciones son individuales pero nuestro lenguaje es universal. Mi dolor de cabeza es mío y sólo yo puedo conocerlo, pero al llamarlo «dolor de cabeza» hago que otro me entienda. En 1899 es el patrón compartido entre los protagonistas, el dolor de cabeza, el síntoma que entienden todos, pero no pueden explicar. Básicamente, y con mucho mérito lo ha logrado 1899, ese dualismo cuerpo-alma (cómo interactúan o se diferencian cuerpo y mente en una Matrix). según la cual lo que nos hace humanos son los impulsos.

Recordemos cómo inicia la película Matrix. Neo (en esos momentos aún Anderson) se encuentra dormido y en su computadora aparece el mensaje: «Wake up, Neo…», lo mismo sienten todos los personajes, Alguien los despierta.

Desde su computadora Morfeo irrumpía y lo despertaba. Asimismo, se adelantaba a los acontecimientos y le indicaba lo que tenía que hacer. ¿Cómo podía adelantarse? La respuesta es simple. Poseía las claves de la Matrix al igual que Daniel en 1899, lo que le permite poseer los últimos acontecimientos y dado que tal realidad virtual estaba ordenada según ese patrón simbólico, podía saber lo por venir. En el mundo de la Matrix se realizaba el sueño del universo matemáticamente ordenado, la Matrix no era otra cosa. Aquí se realiza el uso del sueño de Copérnico al demostrarnos que el resto, a excepción de Maura, no son los dueños ni el centro del universo.

En Matrix se nos presenta una sociedad humana que vive en una realidad virtual compartida, (igualmente en 1899) una en la que se revela que nuestras sensaciones es un juego imaginario-simbólico de alguien que está «Simulándolo desde alguna computadora» desde otro lado. (La maquinaria) Hasta que la búsqueda de lo real se haga presente en algún momento. Cosa que no sucede…ya que no sabemos si cuando Maura despierta es o no es otra realidad simbólica.

Tanto en Matrix como en 1899 existe un grupo humano que se encuentra cada uno reviviendo un recuerdo reprimido en una realidad virtual propia, por lo cual todo lo demás pierde importancia y ese juego sólo se detiene cuando el real corporal, la muerte concreta, acaba con el sueño virtual.

Si bien los creadores de 1899 sometieron su guión a demostrar la marginalidad, una sociedad arbitraria, racista, homofóbica, súper religiosa,  diferencias sociales, no los salva de dejar al espectador temblando con un suspenso que poco tienen que ver con las dimensiones del tiempo, la fatalidad, modificar geografías, alargar o acortar distancias… Digo casi porque hay un síntoma, ese dolor de cabeza del que les hablaba, la presencia de un pequeño grupo humano que irrumpe, que hace anomalía en el sistema y que son justamente «Los que no mueren», Eyk, el capitán del barco, Tove, La enigmática Virginia que ejercía un férreo control sobre la pareja de madre e hija japonesas, la misma Ling Yi, Jérôme (un personaje tan contradictorio que aún me desconcierta su propósito, ha ido a matar a Lucien y luego queda llorando por su muerte) Clémence y Ramiro. Por supuesto sin contar a Maura.

Ellos son los únicos que logran conectar a los recuerdos del otro cuando intentan escapar del barco, cual Christopher Nolan en El origen. Y todos descreen de Moura, al igual que en Matrix, cuando un grupo humano enfrenta al propio Neo, situación que le genera a Maura, inicialmente, el deseo de volver a la situación anterior. Ella misma quiere escapar de ella misma…Pero cuando el real se impone en 2099 ya no se puede dar marcha atrás. (Ella sigue siendo parte de la máquina en 2099 y con una amplia sonrisa en su rostro) Bajo su visión todo cambia de sentido, la supuesta realidad se revela y todos los conflictos humanos de los otros muestran su pequeñez. Y eso mismo fue lo que ocurrió con Neo al convertirse en el elegido, en una posición tercera y superior respecto al resto de los mortales.

Pero la serie 1899 da un paso más profundo filosóficamente, si la comparamos con Matrix, cerca de la supuesta «realidad real» de los que quedaron vivos y que pueden entender que no hay forma de escapar de la matrix. Si alguien se pone a comer y dice que su comida sabe a «rico», ¿quién puede contradecirlo, si nadie recuerda el sabor de «rico»? es decir, la pertenencia a un universo simbólico común, les permitirá establecer cierta identificación en la que deberán confiar porque lo que el otro sienta muestra claramente una verdad. O es que tal vez no hay ninguna verdad. Ni siquiera el final.

1899 posee, afortunadamente, un elemento que enlaza sus figuras: el lenguaje visual y los vínculos….

Yo solo quiero creer que Olek, el inocente joven que sueña con la postal de la Estatua de la Libertad mientras trabajaba sin descanso en las calderas del Kerberos y al que vemos arrastrar por la tormenta fuera del barco…no es más ni menos que el propio hermano de Moura. Y esto es meramente suposición ya que no sabemos absolutamente nada de él.

Yo no me preguntaría quién es el hermano de Maura, sino más bien quien es Olek. De todos los personajes es el más misterioso de todos. Ya que nunca logramos acceder a sus recuerdos.

Y cierro con la misma sensación. Despellejar así una serie no es un simple acto del capricho por criticar. 1899 tiene todos los condimentos para un plato suculento. Pero si van a rendir homenaje deberán tejer como en la Ilíada, es decir, a esos que aceptaban su destino, se les atribuía una libertad «en sentido superior». Y sin esa finitud no habrá proyecto posible que la haga brillar como su antecesora digna del éxito.

Destaco de 1899 y sobradamente, su metafórico mensaje. Una posición humana renovada por otra experiencia permite «pasar a otra cosa» respecto a situaciones que, anteriormente, impedían vivir. No lo digo yo, lo escribió Lacan.

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